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Por Julio Jiménez y Gómez-Chamorro
Esta Hermandad es sucesora de la que en el Siglo XVIII se instituyera con el título de Pajes del Glorioso Apóstol San Juan Evangelista de la parroquia de Santa María, siendo una de las que originalmente dependiera del Tronco y Archicofradía de la Hermandad de N. P. Jesús Nazareno, junto a las de Pajes de Jesús Nazareno, Pajes de Nra. Sra. de la Soledad, Pajes de la Gloriosa Reina Santa Elena, Pajes de la Santa Mujer Verónica y Armados de N. P. Jesús Nazareno. Su fundación tuvo lugar tras el receso motivado por la Guerra de Sucesión española, siendo confirmadas sus Constituciones en 15 de marzo del año 1714 por el Deán y Cabildo del Arzobispado de Toledo, como Gobernadores y administradores estando la Sede Primada vacante, y refrendada por escribano Alonso Muñoz de Ribera. La iniciativa para conseguir la formalización de esta Cofradía vendrá desde la propia Hermandad de Jesús Nazareno que en su Acuerdo de 18 de febrero de 1714 “echaba de menos una efixie del amado discípulo…” en la procesión de la mañana del viernes Santo.
La nueva Hermandad de San Juan Evangelista no podía sobrepasar el número de 40 pajes “los quales perpetuamente han de acompañar a dicho Santo Apóstol con túnicas moradas, descubiertos los rostros, ynsignias en el pecho con el retrato de este Santo Evangelista cada uno con su acha enzendida en la misma forma que lo executan los Paxes de Jesús Nazareno en la prozesión que de este Divino Señor haze la Hermandad principal todos los años…”. Como observamos, al igual que todas las dependientes del Tronco de Jesús Nazareno, la túnica era de color morado, con el único distintivo de llevar representado a su Santo titular en el pecho. Los Pajes de San Juan irían ubicados delante de los de Jesús Nazareno, con sus hachas de cera amarilla de cuatro pabilos, o mechas, manteniendo este orden durante toda la procesión. Sin embargo hemos de puntualizar que habría una fugaz variación en el momento de la primera “Caída”, a partir del primer receso procesional que acostumbraban las Hermandades en la iglesia de San Pedro, la que albergaría el primer descanso cofrade. Tras la pausa, desde la desaparecida iglesia y por la Puerta Menor (Hoy Pza. Dr. Espina y Capó), se separarían los Pajes de San Juan de la Hermandad de Pajes de Jesús Nazareno yendo al encuentro de la imagen y Pajes de Nra. Sra. de la Soledad de Santa María “a rezivir en compañía del Santo Apóstol a María Santísima de la Soledad, a la calle de la Amargura (C/Mercado)…”, volviendo a adoptar su original ubicación después de la “Caída”: “…cuyo sitio guardaremos asta entrar de buelta con toda la prozesión en la dicha parroquia de Santa María (…) con silencio, modestia y gravedad…”. Indirectamente, este dato nos hace dilucidar que las variaciones y costumbres en el itinerario procesional de viernes Santo en Ocaña –al menos en el primer tramo de la procesión- siguen hoy presentes tal y como hace 300 años. De la misma invariabilidad -y gracias a los datos que aportan las Constituciones fundacionales de esta Cofradía- goza el desfile matutino que todas las Hermandades de viernes Santo realizan antes de la procesión. Así pues, los mayordomos de San Juan habrían de tener una casa habilitada para hallarla como punto de reunión de los Pajes “la mañana del Viernes Santo antes del amanecer, para que desde allí los Diputados de la hermandad principal de Jesús los acompañen a la Parrochial de Santa María…”.
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